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'Una comedia siciliana', de Leonardo Sciascia
Por Rubén Soriano Soriano Publicado en NARRATIVA BREVE en 14 febrero, 2021
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Una comedia siciliana refleja la literatura como parte de la realidad, o viceversa. No se sabe muy bien dónde empieza una y termina la otra. Parafraseando a Leonardo Sciascia, nos encontramos ante una «kermés» llena de elegante e irónica maestría a la hora de dibujar la imagen del siciliano como ejemplo de la sociedad. Veinticinco relatos de pura elegancia literaria.


Voy a seguir un mantra que, en los últimos años, se ha convertido en mi modo de vida. Las recomendaciones de los libreros expertos son, para mí, palabra irrefutable. Es verdad que pueden equivocarse, pero un librero como toca te conoce nada más comprar los primeros libros. Sabe de qué pie cojeas y de qué palo vas. «Sé de qué palo vas», esa fue, exactamente, la expresión que utilizó quien me recomendó leer a Leonardo Sciascia. M de nombre y CR de librería. Grande.

Ese nombre quedó grabado en mi memoria, pero no me atreví. M sabía qué es lo que me iba a hacer caer del revés. Y eso significaba miedo a no estar preparado para enfrentarme a una narrativa colosal (la primera recomendación fue que leyera Bajo el volcán, de Lowry, y aún tengo cicatrices de esa primera batalla). Porque la narrativa en Sciascia es colosal. Una comedia siciliana te la da en pequeñas dosis no exentas de fuerza, semántica y lujuriosa —entiéndase como algo excepcional— potencia.

Los sicilianos de Sciascia

El coronel estaba conmovido: aquellos signos de dolorosa miseria lo afectaban. Nunca había visto aquella cara doliente y sórdida de su tierra. Y más aún lo afectaba que en esas condiciones de vida, no distintas de las de la cabra y el asno, la gente conservara altos e intactos los sentimientos humanos: la piedad, la cortesía, el valor.

EL SILENCIO

Es la Sicilia de Sciascia. Demostrar que se ama el origen es complicado si se hace con la astucia de la objetividad. Una comedia siciliana lleva la comedia en la tinta, muchas veces rozando el «teatro del absurdo», delegando en sus personajes la función de combatir ese absurdo. Centrándose en la ruralidad y en la sociedad llana, provoca cierto apego por esos personajes a los que, con un sarcasmo elegante, les da una posición esencial en cada uno de los relatos: la posición en una realidad social —casi siempre injusta— que recuerda todo aquello que los ojos ciegos quieren ver.

Cada uno de los personajes es esencial en la crítica ácida de una comunidad que se deja llevar, posiblemente por su ignorancia necesaria. La vida es la que enseña, la que ayuda a sobrevivir. Leonardo Sciascia ese ese artista que expone sus obras con la técnica del realismo sin dejar de lado la ficción. Sus personajes razonan en la medida de lo posible; luchan por lo que creen y hacen lo que más conviene para que el lector capte el mensaje. Posiblemente sea simplemente eso, Una comedia siciliana, aunque saben cuán de cómico puede llegar a tener la ironía.

«¡Viva la república estrellada!», gritó el abogado Calafato, con una voz que no había perdido timbre ni fuerza desde que, seis años antes, en la estación, había logrado subirse al estribo del tren para gritar «¡Duce, por ti doy la vida!», ante la mirada ufana y paternal de Mussolini.

10 DE JULIO DE 1943

La sociedad es puro teatro

Esos veinticinco relatos conforman esa obra de teatro que es la vida. Desde el engaño de Garibaldi al entrar en Palermo hasta que los marcianos viven debajo de la plaza, en unas cuevas, el filo de la crítica corta como un cuchillo de carnicero bien afilado. Me van a perdonar que escoja el relato que da título a esta recopilación de relatos. El miedo al compromiso y sus consecuencias se convierte en el miedo a la represalia de no seguir cánones impuestos. E inventar la excusa es en lo que la sociedad más se ha especializado. Un buen resumen, opino.

Pirandello descubrió el teatro en un lugar (un templo del islam) donde no existía la idea del teatro, pero donde puntualmente, continuamente, la vida toma la forma de teatro, es teatro. Como en B.: y la historia que he tratado de contar no es más que un pequeño ejemplo.

UNA COMEDIA SICILIANA

Una comedia siciliana, título de este relato y que da nombre a la compilación, engloba una idea esencial sobre qué leemos en Sciascia. No deja títere con cabeza. Corrupción política, la Segunda Guerra Mundial, el fascismo, la mafia, la delincuencia, el mismo comportamiento de los sicilianos, hasta la ignorancia de los habitantes de la Sicilia más rural. Todo es un teatro cocinado con un toque de sarcasmo, malicia (in)intencionada e, incluso me atrevería a decir, impotencia y desilusión. Eso sí, todo narrado con extraordinaria belleza.

Una comedia siciliana, de Leonardo Sciascia, un ejemplo de maestría literaria en formato de narrativa breve publicada por Gallo Nero Ediciones.

Maestro de la narración y el lenguaje

Vuelvo a recordar esa recomendación de M. Le brillaban los ojos cuando me hablaba de Leonardo Sciascia. Ahora entiendo por qué. En el momento conoces su manera de escribir, la amas. Sí, digo amar por la elegancia en su lenguaje, en su gramática, en su narrativa. Bien es cierto que la labor de un buen traductor tiene mucho que ver, pero me niego a pensar que no es fiel a la lengua original. Como digo, amas su literatura.

Leyendo Una comedia siciliana vuelves a sentirte completo, esa sensación que a los lectores tanto nos gusta. Te olvidas de lo preconcebido para envolverte de una cadencia en el espacio-tiempo, para perderte en las tierras sicilianas, para trabajar en esas minas de azufre. No importa el tema del relato: es pura elegancia al escribir. M., es cierto, sabías de qué palo iba. Lo que no sabías es que te lo agradecería eternamente.

Se pasaron el resto de la comida hablando de la guerra de España, dejando a la señora totalmente al margen. Luego se fueron a pasear por la ciudad, hasta el amanecer: la ciudad vacía y silenciosa como aquella noche, 9 de marzo de 1937, en Trijeque. Pero cuando se saludaron ante la puerta del hotel, el periodista dijo (pues se habían contado la vida entera: el trabajo, la familia, las ideas): «Éramos mejores cuando estábamos a punto de dispararnos». Y era cierto.

EL MIEDO

Libro publicado por Gallo Nero Ediciones

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