‘El ojo castaño de nuestro amor’, de Mircea Cărtărescu

MML LITERATURA

MÁS QUE PALABRAS

«Pues, como dijo Mallarmé, “el mundo solo existe para llegar a un libro”». Quizá piense el lector que es una cita oportunista. Insto a que, antes de afirmar, desgrane la melancolía interna en sus minúsculas partículas del recuerdo, intente despojarse de su fracaso en olvidar su infancia, desista de amar sus ruinas envueltas por la imagen del mar. Es nuestro interior. Es el interior de Mircea Cărtărescu. Todo un mundo convertido en El ojo castaño de nuestro amor.

El ojo castaño de nuestro amor, publicado por Editorial Impedimenta

Es difícil hablar de una literatura en la que cada una de las palabras aporta un significado más allá de la propia semántica. Fue así como me sentí al finalizar una lectura tormentosa ―que no atormentada― de Solenoide. El amanecer de una admiración peculiar por la obra de Mircea Cărtărescu. Un viaje alucinante al fondo de la mente, como el film de Russell, allá por esa década tan ambigua y edificante, que desempolva unos sentimientos oscuros que solo se aplacan con un café ―lo siento por el nes― y una tarde con predisposición.

La luz al final del túnel. El ojo castaño de nuestro amor ha consolidado mi aprecio por lo bueno, por ese placer de letras excepcionales y por los viajes al recuerdo personal. La infancia que construye el futuro, que identifica y alumbra en la penumbra de la adolescencia y la madurez. El amor, sin lección previa, que aviva la sensación de ahogo y que libera el yo verdadero. El pilar fundamental convertido en madre ―y hermano―. Una isla sepultada bajo aguas verdosas y azuladas. La literatura en sí misma.

Literatura «no-laodicea»

Muchos creen que una novela lograda tiene que presentar una estructura, unos personajes redondos, una historia, estilo, unidad y no sé cuántos rasgos más de teoría literaria. Tal vez todo esto sea necesario. Pero yo creo que el logro de un libro está en esos momentos de resplandor extraordinario más allá de los cuales adivinas el espectáculo de una mente verdadera.

El ojo castaño de nuestro amor definido en una cita. Leer a Mircea Cărtărescu es descubrir que las palabras no solo son letras unidas con sentido. Al igual que este escritor rumano, de Europa del sur (oriental) ―más de uno sonreirá ahora mismo―, descubrió la verdadera literatura en la Lolita, en los clásicos, en ese Ovidio en el exilio, el lector puede navegar en sus recuerdos y entender el verdadero sentido de todo. ¿Entendemos perfectamente el sentido de una obra literaria? ¿Entendemos, de verdad, qué hacemos, por qué creemos, por qué vivimos?

Durante todo el proceso de lectura acompañamos al autor en sus recuerdos de infancia, en sus experiencias frustradas, en la búsqueda de un porqué a todo. Muchas veces no entendemos qué nos llevó a imaginar, a pensar, a actuar. El paso por la vida es una lección continua en la que abandonamos bajo las aguas las ruinas de nuestra experiencia, como esa Ada Kaleh, pero que somos conscientes de que un día existió, como el gran poeta Ovidio perdurará mil años más, es de suponer. ¿Estamos seguros de entender por qué?

Me pregunto sinceramente si quedan lectores que sigan con tenacidad a un autor, a través de todo su sistema de galerías, como a un zorro astuto. Que quieran entrar de verdad en los extraños mundos de unas mentes prodigiosas. Alguien dijo que “un escritor de genio nos hace a nosotros geniales”. Me pregunto si queremos todavía ser geniales siguiendo a Nabokov, venciendo miles de obstáculos a través de su sistema de galerías.

Amante de un harén de ruinas

Llama mucho la atención la disparidad temática de cada uno de los textos que componen El ojo castaño de nuestro amor. Pese a esa diversidad, la literatura de Mircea Cărtărescu siempre fluye desde un mismo punto de partida: la mente y sus recuerdos ―en ruinas―. El onirismo, ese temor que todos poseemos, consciente o inconsciente, construye una magnífica red de sentimientos que pugnan por ser el protagonista de unas líneas y que el propio autor no puede «afirmar si el sueño precede al texto o al revés».

Como la niña que, al nacer, vino al mundo con una bolsita llena de órganos de recambio, con tres corazones, Mircea Cărtărescu hace uso de la tríada perfecta: Bucarest, su madre y la poesía (la mujer, el amor, la literatura, como queráis llamarlo). La tríada de la conciencia literaria de este autor rumano que ve su ciudad como una tristeza desconocida en el que su madre es el centro de su seguridad y la poesía, su plenitud fracasada del amor como persona y escritor.

Tenía por fin mi propio Bucarest, una ciudad personal, a mi medida, en cuyo centro no se encontraba ya ninguna madre, ninguna amante, sino yo mismo, el escritor que forjaba la ciudad. Mi idilio con ella fue mi idilio con la ilusión de la poesía. Estaba solo como un perro […] construyendo imágenes sobre imágenes, jubiloso, inclinándome ante el viento de rayos cegadores de una gloria que solo yo veía…

La evolución hacia la madurez, de la visión triste y gris de una Bucarest en ruinas hacia la musa de su propio yo y que hace ver la inocencia de la niñez no es sino un camino hacia el verdadero recuerdo del pesimismo onírico. Entiende perfectamente qué es la vida, cómo es, y escribe. Sabemos que no es laodiceo; El ojo castaño de nuestro amor es un viaje a través de esas galerías internas de Mircea Cărtărescu y que nos proporciona una visión más allá de la literatura mediocre.

El ojo castaño de nuestro amor

Resulta complicado hablar de la literatura de Cărtărescu, más de leer, lo reconozco. Cada una de las palabras hace que tus recuerdos acompañen a los del autor intentando descubrir qué galería interna se debe seguir. Al finalizar mi lectura de Solenoide afirmé que había marcado un antes y un después en mi experiencia como lector. Es cierto. La literatura no es sencilla. No es laodicea.

Uno de los textos, y ya para finalizar este artículo, es bastante ejemplificante según mi modo de ver. Quizá será el más bonito de todos: la pérdida de un hermano gemelo sin saber cómo ni por qué puede hacer que afloren las más sinceras intenciones a la hora de escribir una obra narrativa. Voy a citar las propias palabras de Mircea Cărtărescu para mostrar qué es, para mí, la literatura de este autor rumano y en concreto, El ojo castaño de nuestro amor. Sin más palabras.

Sin embargo, todos los juegos acababan igual: juntábamos las sienes mirándonos a los ojos hasta que con los seis ojos hacíamos solo uno, castaño y acuoso, lleno de amor y de compasión. Sentía entonces cómo nuestros contornos se mezclaban, cómo nos transformábamos en un solo ser esférico, bendecido, la princesa y sus dos niños de cabello dorado.

Libro publicado por Editorial Impedimenta