EN GUERRA CON LOS BERBERISCOS – JUAN LABORDA BARCELÓ

Perdonen mi osadía

Posiblemente sea la persona menos indicada para comentar los hechos históricos acontecidos durante el siglo XVI en el que llegó a ser —y posiblemente, en ciertos aspectos, hoy en día siga siéndolo— un punto estratégico tanto político como económico: el mar Mediterráneo. Desde los fenicios, el Mare Nostrum ha sido la vía comercial, también política, por excelencia del antiguo continente. En la Península Ibérica, fue la Corona de Aragón quien aprovechó esa puerta para poder expandirse y hacerse con el control del sur de la península itálica. Con el descubrimiento de América, la expansión portuguesa hacia el sur africano, las nuevas redes comerciales con Asia y el crecimiento del Imperio turco, así como las nuevas potencias emergentes en el centro y norte de Europa, hacen que el Mediterráneo ceda protagonismo a ese crecimiento del mundo conocido. Protagonismo, que no importancia. Quizá esta sea una de las premisas que Juan Laborda Barceló quiere ilustrar con En guerra con los berberiscos.  

El subtítulo de este magnífico ensayo, Una historia de los conflictos en la costa mediterránea, puede ayudarme a justificar esa premisa de la importancia. A pesar de la evolución en la distribución política, territorial y comercial que, ya durante el siglo XV, se hace más que evidente en el antiguo continente, la pugna por el control territorial de ciertos puntos en el norte del continente africano demuestra que la costa mediterránea aún sigue siendo un enclave primordial relativo al poder. Y no es que el señor Laborda haga una enumeración de las razones por las cuales tanto la Monarquía Hispánica como la Sublime Puerta se disputen los mencionados puntos estratégicos, sino que nos narra detalladamente cómo fueron y a qué se debieron en una lección magistral de historia apta para todo lector que, por curiosidad o por consulta, decida adentrarse más en los detalles de la conquista de Los Gelves, Argel, La Goleta de Túnez o el Peñón de Vélez de la Gomera, como ejemplos.

Me gustaría resaltar ya no los hechos históricos en sí, sino los ingredientes que, en mi humilde opinión, hacen de este ensayo histórico un placentero viaje por el siglo XVI mediterráneo. 

 

Una Monarquía Hispánica temerosa del pasado

Dice Juan Laborda en el epílogo de En guerra con los berberiscos:

El objetivo último de este libro es explicar cómo la Monarquía Hispánica quiso sacudirse esos temores e imponer su concepción del mundo y modelo político por el camino. Sin embargo, como suele ocurrir, la vida elige por nosotros, y la multiplicación de frentes, las dificultades económicas y la realidad política acabaron dejando esta lucha en un segundo plano.

La costa mediterránea de la Península Ibérica, hasta el siglo XV, se vio acosada por la piratería, ese «corso berberisco» que atemorizaba a base de saqueos, y junto a la reciente conquista de las tierras infieles del sur peninsular, se convirtieron en uno de los fuegos más activos en el interés de controlar esa costa africana. La Corona española veía en el Imperio turco un fantasma que acechaba sobre aquellos dominios que había hecho de la Monarquía Hispánica una de las potencias más poderosas en Europa.

Juan Laborda desgrana, punto por punto, aquellos intereses tanto de un bando como de otro, así como las relaciones diplomáticas y económicas que mantienen con los regentes de los pequeños reinos africanos, con el objetivo de que el pasado no vuelva y poder imponer, como bien dice el autor, la concepción política de cada cual. Quizá, el punto dulce de En guerra con los berberiscos lo ponga la narración de esas pugnas durante el reinado de los Austrias (Carlos I y Felipe II), una narración sin un atisbo de doctrina, sino un estudio del valor político-económico, en un contexto histórico aparentemente difícil para Europa, en especial para la Corona española. 

Digo punto dulce por los aspectos que el autor trata a la hora de documentar en su ensayo los diferentes conflictos que enuncia. Si bien son hechos históricos que la mayoría han pasado desapercibidos, el señor Laborda documenta cada uno de ellos con interés pasional y académico. Y hay aspectos que no pasa por alto, como la relación de esos habitantes de Berbería, de común religión con el otomano pero con relaciones igualmente cordiales con los portadores de la cruz; el desorbitado gasto que supone para la Monarquía Hispánica cada conquista de un presidio en la costa africana, así como su mantenimiento; incluso la corruptela de la época, muchos creyentes de concepción actual, pero que el XVI ya tenía sus grandes profesionales. En conjunto, una narración histórica sin pretensiones que sabe llegar al lector para que conozca de manera clara aquellas actuaciones en el marco mediterráneo por parte de nuestro antepasado gobierno.

 

Esas difíciles contiendas

No es fácil escribir un ensayo histórico sin caer en el dogmatismo y en el academicismo. Política, economía, datos, tablas, nombres, fechas… Elementos básicos que no puede faltar a la hora de documentar un escrito de este calibre. Las victorias en las batallas, otro dato importante, pero no menos que las derrotas. En el ensayo que tenemos delante, Laborda deja muy claro que las .en el norte de África no fueron nada fáciles; es más, se perdieron las plazas importantes, se recuperaron, se volvieron a perder, una caída en bucle patrocinada por varios aspectos, algunos ya comentados —quizá el gasto supremo en ejército, armada y mantenimiento, incluso traiciones y espionaje—; pero el Mediterráneo también era peón en la partida, sin olvidarnos del continente africano.

La adversidad meteorológica en las costas africanas son devastadoras, como bien apunta el autor en cada una de las batallas, haciendo que el desembarco en las plazas africanas fuera tarea árdua en muchas ocasiones. El desconocimiento del terreno, puesto que los lugareños se desenvolvían mucho mejor y eso les daba ventaja, el calor extremo o la falta de recursos en tierra aumentaba la dificultad de llevar a cabo fructuosamente la contienda. Las incursiones turcas en tierras de Berbería, las relaciones por cuestión religiosa y las disputas por el poder en Europa, dejaron a la Monarquía Hispánica en una situación difícil ante la conquista del poder mediterráneo. 

Las derrotas, las grandes desconocidas, muchas veces, para la historiografía. Juan Laborda no deja aspecto por tratar, uno de los muchos puntos fuertes de En guerra con los berberiscos. Quisiera ilustrar, y así, resumir, este concepto, qué significa una derrota, con un párrafo del autor respecto a la derrota hispánica ante el asedio a Argel, uno de las plazas más estratégicas del norte de África para la Corona española:

La otra cara de la moneda, la del fracaso, es un tema espinoso, pero conviene saber cómo se actuaba en la monarquía cuando se daba. La manera en la que un gran imperio gestiona una derrota es importante para definir el verdadero potencial y esencia del mismo, así como para explicar muchos de los condicionantes de las acciones posteriores.

Un buen ensayo histórico, desde mi punto de vista, no solo informa. Narra la historia de manera que el lector, y parafraseo al autor, navegue por ella y forme parte de ella. Y para ello explica, argumenta, documenta y no deja ningún aspecto o detalle a su suerte. Y para Laborda, las derrotas son un momento clave para el desarrollo de la historia posterior. Importante detalle para entender el final de la historia.  

 

El final de la contienda

Quizá hasta el momento me he dedicado a resumir, si se me acepta el término —otro asunto es si se ha hecho mejor o peor—, En guerra con los berberiscos. Juan Laborda esquematiza este ensayo de manera que aquel lector poco introducido en el placer de la historia pueda empaparse de todo aquello que el autor nos «narra» sin perder interés ni detalle. Un contexto histórico, las diferentes contiendas… Y termina con el episodio ‘La paz con los turcos. Un nuevo horizonte en el Mediterráneo‘. No cerraré esta contienda sin antes ofrecer dos párrafos a modo de conclusión. El primero, con permiso del autor, está sacado de este último episodio del libro y que, a mi parecer, podríamos utilizarlo para recapacitar detenidamente aquello de «la manera en la que un gran imperio gestiona una derrota…». El otro…

Un inmenso proyecto, la voluntad de crear un espacio cristiano de navegación seguro, iniciado tras la reconquista por los reyes católicos, y continuado por los Austrias, ve su fin con el inicio del cierre del siglo. La diplomacia viene a sustituir indefectiblemente a la acción militar. Las negociaciones cobran fuerza, el equilibrio del espacio mediterráneo es necesario en un contexto en el que no se puede atender en exclusiva a la lucha contra el turco. La falta de recursos y de liquidez imposibilitó continuar con una contienda extremadamente cara. El siglo XVII también verá acciones en este espacio, pero sin alcanzar la intensidad que vivió en los reinados previos. Las coyunturas cambian y nada volverá a ser igual en un Mediterráneo que, aunque sigue sufriendo el corso berberisco, ya ha presenciado las paces entre la Sublime Puerta y las fuerzas cristianas.

Editorial Turner ha sabido apostar por un gran historiador. Juan Laborda Barceló no solo ha demostrado que sabe de lo que habla, sino que ha demostrado con En guerra con los berberiscos que la historia llega a cualquiera, sin dificultades ni grados. Una documentación específica para un tema bastante olvidado, no a grandes rasgos, por la historiografía española. Narrativa fácil, amena, dulce y educada. Educada, sí, porque trata al lector con un cariño como pocos ensayistas pueden hacerlo. Puede interesar más, o menos, cada cual con su gusto de lectura. Pero si algo me ha dejado claro Laborda con este libro es que, si te interesa el tema histórico, seas quien seas, está dispuesto a darte la bienvenida. Ahora, esta frase, queridos lectores, la interpretáis transformándola en calidad para esta obra. 

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