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PENELOPE FITZGERALD
Por Rubén Soriano Soriano Publicado en en 3 abril, 2021
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Si una historia comienza con un hallazgo,
debe terminar con una búsqueda
Penelope Fitzgerald
La flor azul

Penelope Fitzgerald

  1. Presentación
  2. En palabras de Hermione Lee
  3. Un camino que recorrer
  4. Voces humanas en la BBC
  5. La librería de Southwold
  6. A la deriva en el Grace
  7. Siguiendo el camino
  8. Una Inocencia Shakespeariana
  9. Personajes y El inicio de la primavera
  10. Fe y ciencia cruzan La puerta de los ángeles
  11. El genio basado en el genio: La flor azul
  12. En palabras propias

Recuerdo que todo empezó una tarde de invierno. Sí, hacía frío. Estoy seguro porque al entrar noté la calidez del hogar, de saber que estaba en buenas manos, que estaba como en casa. Después de más de media hora de camino, sentí cómo me abrazaba su literatura, aun sin saber nada. Era un acto conmemorativo, centenario de Penelope Fitzgerald, las fechas ya no son lo que eran; se presentaba la edición especial de La librería, de eso estoy seguro. Desde entonces, nunca he querido soltarme de ese abrazo.

Y aquí estoy, decidido a surcar ese tranquilo mar, de ese intenso color azul como cierta flor, y dejarme llevar a la deriva. Cuando los recuerdos te abordan y te devuelven a instantes del pasado que no quieres olvidar —posiblemente porque hacen que te quedes mirando fijamente hacia un punto imaginario y aparezca una leve sonrisa en el cansado rostro—, necesitas ahondar en vidas intensas y en todo aquello que escuchaste una vez y que transformó tu visión de la literatura.

La puerta de entrada

Leyendo Penelope Fitzgerald. A life, de Hermione Lee, uno se da cuenta de que todo aquello que se imaginó después de esa tarde entre amigos —lectores—, literatura y Penelope Fitzgerald , no fue más que el ritual de iniciación. Conversando con una de las personas que más conocen el arte de esta escritora supe que la esencia no estaba en disfrutar de sus escritos: necesitas vestirte con la piel del otro y acariciar su mente a través de las palabras.

Nada más empezar la lectura de esta magnífica biografía te das de bruces con la puerta de entrada —y de no retorno—: «Sus más profundas convicciones radicaban en ser consciente “del valor de aquellos que nacieron para ser derrotados, las debilidades de los más fuertes y lo trágico que resulta la incomprensión y las oportunidades perdidas, por lo que he hecho todo lo posible para disfrazarlo como si fuera una comedia; de lo contrario, ¿cómo podríamos salir adelante?”». Ya no puedo salir. Quizá no quiera salir.

Una vez entras, encontrar la salida es una meta que no se desea alcanzar. He entrado para descubrir personalmente a una de las escritoras más emblemáticas de la literatura inglesa del siglo XX. Descubrir a la autora, a la mujer, a la hija y a la nieta; descubrir a la escritora. De La librería a La flor azul, la literatura está hecha para disfrutarla, para amarla y, sobre todo, para conocerla a fondo. Es así como uno puede convertirse en un Knox. Siendo, desde el principio, Fitzgerald.

Esta historia empieza con un hallazgo. Es momento de terminarla con una búsqueda.

En palabras de Hermione Lee


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