‘Un asunto del diablo’, de Paolo Maurensig

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MÁS QUE PALABRAS

Historias que hablan de historias, fábulas en las que un editor es el animal protagonista, moralejas sobre qué escribir y qué se debe escribir. Un asunto del diablo es la imagen pura de una literatura sencilla, de la fábula perfeccionista, de la historia bien narrada. Paolo Maurensig ofrece tres peldaños de pura lección literaria.

Un asunto del diablo, de Paolo Maurensig, una gran propuesta de Gatopardo ediciones

Literatura breve, es cierto. Muchas veces optamos por considerar la literatura como un arte difícil en el que se necesita comprender, saber, descifrar. Pasan por delante de nuestros ojos gran cantidad de palabras, de tramas, de historias enrevesadas, y es entonces cuando creemos estar leyendo algo bueno. En cierto modo, es cierto. Pero nos olvidamos de aquella literatura que, siendo sencilla, rápida y sin muchos rincones extraños, nos ofrece algo maravilloso sin tener que buscar más allá de lo que estamos leyendo.

Un ejemplo claro es Un asunto del diablo. Paolo Maurensig demuestra no solo que la literatura puede llegar a ser un sencillo placer, sino que reúne en unas pocas páginas la belleza de un arte puro dotándolo de vida, de conocimiento, del clásico estilo de las fábulas pero innovando en misterio, duda y afán por hacer el bien.

La rabia, de la que se considera al zorro el principal portador, suscita en nosotros un miedo atávico, porque no solo conduce a una muerte terrible, sino porque es capaz de sacar a relucir aquello que siempre se intenta ocultar de la naturaleza humana: la irreprimible ferocidad que se oculta en todos nosotros.

Zorro vs. Editor

Habéis leído bien. El asunto va de zorros, editores, curas y escritores. Y el diablo, tentando a un Fausto exiliado por su pasado confuso y decidido a ser más sabio no por viejo. Moralejas aparte, Maurensig combina de manera magistral la fábula, la gran obra literaria y la tensión del thriller, digamos, filosófico ―exprofesor de Filosofía al frente―. Tres capas de narración que involucran de manera directa el entendimiento del lector.

Pero ¿es el zorro el animal que, además de ser astuto, infringe las leyes de la autocrítica, todo ello llevado al campo de la literatura y la autoría de la palabra escrita? Un asunto del diablo nos ofrece una visión bastante crítica de aquello que creemos considerar literatura. No solo desde el punto de vista del lector, sino del propio creador de historias. Un editor que promete a cambio de que le vendan sus almas: no hablamos de literatura; o sí. ¿Ego, tal vez? ¿Deseo?

Me encontraba, de hecho, en ese dichoso estado larvario por el que todos pasamos tan pronto como descubrimos (o nos engañamos creyéndolo) que hemos sido tocados por alguna de las artes […] Vivía rodeado de libros, respirando el olor a tinta de imprenta que me embriagaba como una droga. Me daba aires de escritor, con una libreta y un lápiz siempre en el bolsillo, listos para cuando fuera necesario.

La supremacía del ser superior

Hablaba al principio de una literatura sencilla. No es difícil notar la ligera ironía, esa mofa inteligente que Maurensig plasma al tratar a todos sus personajes. Incluido el diablo. No es necesario ser un erudito en la dialéctica y en la retórica, en los giros literarios que enmudecen el espíritu lector. Basta con utilizar el contexto, la situación y el lenguaje que ilustre una idea clara preconcebida. Esa es la narrativa en Un asunto del diablo. Y de ello, si leemos por capas, es lo que me cuenta esta historia. Más, por supuesto.

Llegado el momento, aparece uno de los aspectos más interesantes, desde mi punto de vista. Partiendo de la premisa de que una fábula engloba una moraleja final, es de admirar darse cuenta de que esa fábula cubre algo más: podemos llamarle thriller, novela breve, de misterio. Todo es posible. Incluso el quedarte pensando, con la vista fija en el papel, en el significado de párrafos como el siguiente. Es ahí cuando lo comprendes todo. Es entonces cuando la literatura de Maurensig te habla:

La gente, sin embargo, confunde a menudo el talento literario con la integridad moral. Tiende a medir su propia existencia con el metro de la literatura más banal, esa en la que se exaltan los valores positivos, donde todo se resuelve en función del bien colectivo, en la que malvados pierden y el bien triunfa. Pero si todo fuera tan sencillo, yo no estaría aquí contando esta historia.

Más que una historia

Quiero terminar de hablar de Un asunto del diablo apuntando ciertos aspectos de mi conversación con este libro. Más bien son conclusiones, apreciaciones. Son bien sencillas, como el texto. Hemos hablado de talento; no esperaba una narrativa sencilla con tanto poder como la que me he encontrado en estas páginas. También, de fábula; ese zorro, portador de la rabia ―quizá deberíamos ver no solo la espuma y considerar esa hidrofilia―. Poder: el diablo hecho editor; almas en pena: la literatura rechazada. Maurensig, un autor… de buena literatura.

Nada expresa los tormentos y misterios de la literatura como una página en llamas: el papel se ennegrece y las palabras se transparentan en un destello paroxístico antes de desaparecer en la oscuridad de la que nacieron.

Libro publicado por Gatopardo ediciones