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Un camino que recorrer
Por Rubén Soriano Soriano Publicado en en 3 abril, 2021
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Cuando se habla de Penelope Fitzgerald, más concretamente de su vida, la primera idea que viene a la cabeza es que era nieta de dos obispos. Aunque su abuelo materno, Edward Lee Hicks, murió siendo ellas apenas un bebé —dos años de edad—, las dos familias han jugado un papel importante en el desarrollo de la personalidad que Penelope Fitzgerald adquirió con los años. Serán estos rasgos heredados, la influencia sobre todo de la familia paterna, los Knox, lo que hará de la pequeña Mops, como solían llamarle cariñosamente, la mujer, la madre y, sobre todo, la escritora que hoy en día conocemos. Las vicisitudes sufridas a lo largo de su vida influirán, obviamente, pero las bases bien cimentadas procuran ya la tendencia.

No quiero ahondar en su vida, en sus primeros años o en sus estudios —recomiendo encarecidamente leer la biografía que de ella escribe Hermione Lee—, pero sí es necesario conocer un poco el ambiente, la personalidad de aquellos que marcaron tan profundamente la personalidad de Mops y que veremos reflejada en sus obras. Aspectos ya mencionados como la religión, el propio ser humano y sus deficiencias ante la vida, su propio comportamiento, vienen ya marcados desde su infancia. Quizá fuera cierto, durante su educación en Oxford, que «tal vez ella no quisiera, o necesitara, desarrollar su carácter; ella era una Knox, sabía lo inteligente que era» (Hermione Lee, Penelope Fitzgerald. A life).

Portada de "The Knox Brothers", la biografía que Penelope Fitzgerald escribió sobre la familia Knox, es especial de su padre y sus tres hermanos. Un camino que recorrer

Nieta de obispos, como decimos. Aun así, respecto al tema de la fe siempre ha sido muy clara. Habiendo nacido en el seno de dos familias donde la mezcla de creencias era latente —tanto en la familia Hicks como en la Knox, desde cuáqueros hasta católicos romanos—, Penelope Fitzgerald siempre fue muy concisa al respecto: los cismas religiosos eran irrelevantes, la fe es la misma. Así lo deja patente en The Knox Brothers, una especie de biografía de su rama genealógica paterna (su padre y sus hermanos), cuando dice que «la fe que promulgaron en su familia en los momentos difíciles no era mejor una que la otra, sino la misma». Eso sí, igual que sus dos abuelos, pensaba que la fe era necesaria en la vida.

Las obras de Penelope Fitzgerald contienen muchos de estos valores inculcados por su familia. Edward Lee Hicks, su abuelo materno, creía en la igualdad entre personas, odiaba la tiranía, siempre al lado de los más desfavorecidos. Fueron valores que Mops heredó de su madre, Christina Hicks, quien pudo elegir tener una educación universitaria, siendo de las primeras mujeres que estudió en Oxford, donde conoció a Edmund George Valpy Knox. Quizá la mezcla de Hicks y Knox sea el arma más poderosa, por decirlo de alguna manera. Los Knox, familia distinguida, fue la que realmente marcó a Penelope Fitzgerald tanto en la vida como en sus novelas. Este fragmento en la biografía de Hermione Lee lo resume a la perfección:

Estaba orgullosa de pertenecer a ese clan tan excepcional y excéntrico, y dejó una huella muy marcada en su vida y en su literatura. En The Knox Brothers los describe como una familia inglesa tremendamente inteligente, distinguida por su inquietante honestidad, el ingenio mordaz, la timidez, el rigor moral, su fuerza de voluntad, excentricidad y fuertes sentimientos acumulados que irrumpen en momentos intensos convirtiéndose en arranques violentos de carácter y melancolía. Al igual que ellos, Mops resta importancia a sus sentimientos y describe esos personajes casi siempre con un punto cómico, pero manteniendo ese amor y esa admiración.
Penelope Fitzgerald. A life. Hermione Lee

The Knox Brothers es la admiración a ese clan tan excepcional al que hace referencia y no se puede obviar cuando hablamos de Penelope Fitzgerald. Aunque a las dos hermanas Knox apenas las menciona, sí que hay que valorar la dirección de los cuatro hermanos varones para comprender un poco mejor —aunque solo leyendo sus novelas el lector se hace a la idea de quién era Mops— el desarrollo de la personalidad, del carácter de Penelope Fitzgerald y entender mejor sus obras, ya que en todas se distingue esa fuerza de carácter y ese tener «los pies en la tierra». Los cuatro hermanos fueron representativos y, evidentemente, diferentes: su tío Dillwyn era el genio matemático, arrogante y brusco, llegó a participar en labores de descodificación de señales alemanas en la guerra; Wilfred, el santo, quiso llevar a cabo una renovación de la Iglesia para combatir la pobreza ante la industrialización y el materialismo a base de solidaridad y la comprensión; Ronnie, traductor de la Biblia y la «oveja negra», escritor de historias de detectives, quien se convirtió al catolicismo ordenándose sacerdote y que terminó desheredado; y su padre, Eddie, más conocido como Evoe, periodista y editor de la revista Punch. Una familia totalmente excéntrica, como bien dice Lee, que acompañarán a Mops a lo largo de toda su vida y que, por supuesto, lo observamos en su literatura.

Además de la influencia familiar en la vida de Penelope, su educación iba construyendo esa Knox al mismo tiempo que crecía en madurez. Desde sus primeras lecturas, pasando por las tardes asistiendo a las lecturas poéticas en la Poetry Bookshop de Bloomsbury y que consideraba «la materialización del Londres georgiano y hogar de las causas perdidas, maestros artesanos y genios infravalorados», Mops ya iba encaminada a profesar unos valores que definirían su trayectoria en el futuro. Hampstead, la Poetry Bookshop, los artículos de Christina y la figura del padre escritor fueron los primeros peldaños en los que aseguró sus pasos hacia su educación en Oxford. Su infancia, y más sus primeros colegios, fueron momentos que marcaron a Mops ya no por ser duros, sino por los sentimientos enfrentados que le provocaban —no entendía por qué sus padres debían «enviarla al exilio» al procurar su educación en internados lejos de casa— y que siempre observaremos en sus novelas a través de los personajes infantiles.

Siempre fue consciente de estudiar en buenos colegios, pero la forma de pensar de Mops iba más allá de la simple lucha por conseguir sacar adelante sus estudios. Sabía lo inteligente que era, trabajó duro —los resultados lo demuestran—, y descubrió cuán ruin puede ser la vida aunque prosperes y triunfes. La enfermedad de la madre de Mops y su posterior muerte ensombrecieron su entrada en Oxford. Mudó el carácter de Penelope. Y el hecho de comenzar sus estudios en Somerville culminó el cambio.

Penelope fue a pasar una temporada con la familia de su amiga del colegio Willie a Devon, una estancia difícil para ella: “Era como si estuviera paralizada, congelada”.Ya no quería ir a Somerville; todo se había echado a perder, era triste y gris. Evoe apenas hablaba de Christina, ni permitió que hablaran de ella, ni entonces ni nunca. En octubre, Mops se marchó de casa. La niñez se había acabado.
Penelope Fitzgerald. A life. Hermione Lee
Voces humanas en la BBC
En palabras de Hermione Lee

Penelope Fitzgerald

  1. Presentación
  2. En palabras de Hermione Lee
  3. Un camino que recorrer
  4. Voces humanas en la BBC
  5. La librería de Southwold
  6. A la deriva en el Grace
  7. Siguiendo el camino
  8. Una Inocencia Shakespeariana
  9. Personajes y El inicio de la primavera
  10. Fe y ciencia cruzan La puerta de los ángeles
  11. El genio basado en el genio: La flor azul
  12. En palabras propias


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