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'Yamilia', de Chinguiz Aitmátov
Por Rubén Soriano Soriano Publicado en NARRATIVA BREVE en 8 diciembre, 2021
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Yamilia no sigue, realmente, las convenciones tradicionales del ail, quizá porque no es convencional el sistema por el que la felicidad se rige en presencia, en la vida cotidiana: el de códigos ancestrales de convivencia y tradición. Ella misma es, como algunos la consideran y con permiso del gran Kipling, la «historia de amor más bella del mundo». Ella y la obra que lleva su nombre, por supuesto.

Yamilia, de Chinguiz Aitmátov, publicada por Automática editorial

El Kirguistán, un país que supura tradición, nos acoge en forma de dibujo, hombro con hombro, mostrando el cielo estrellado de una noche de agosto mientras notamos la brisa en la estepa, con los sonidos melódicos de la voz sincera, melancólica. Una sonrisa emerge entre los sucios rostros y un pensamiento de libre estatus recorre las tierras del Kurkureu. Así, apago la lamparilla de lectura y cierro los ojos. Seit me habla, me dibuja. Es una conversación privada, dulce, amarga, llena de contrastes. Marta Sánchez-Nieves Fernández conoce bien el sentimiento.

«La historia de amor más bella del mundo»; pero, quién es el amado, o quién ama. Una historia breve, de potencia elevada, de poética lectura… De, simplemente, amor, con mucho viaje personal y luchas internas. Leer Yamilia te traslada a un paisaje de desconcierto bucólico en el que la verdad es lo que importa, la vida y la difícil felicidad toman el mando. Vemos como Seit desea esa difícil felicidad, aunque signifique ausencia. ¿Más bella? Perdóneme, señor Kipling, pero sí.

Tierras del Kirguistán, lugar donde discurre la historia de Yamilia

El honor

No hay nada como desafiar al honor. Una lección de convivencia con las tradiciones más antiguas del «siempre ha sido así» y el «necesito ser yo mismo». Los ojos de nuestro narrador aprenden a base de recelos, de asombro, de culpa, de sonrisas y de música. De respetar a la familia y defender el honor de los suyos. Hasta que el primer boceto de libertad, ese primer dibujo, cae en el suelo hecho pedazos y se da de bruces despertando a la verdad de corazón.

Ese honor es personal, ya no importa la buena familia. Y ya no es honor, es, sencillamente, el disfraz de un niño por demostrar su madurez, su realidad apenada. Su verdadero amor. Verdadero honor, diríamos, porque no hay amor más sincero que el desear la felicidad ajena. Humillándose ante el resto de las apariencias; traicionando sin traición —qué remedio— y dejando que el otoño dibuje su futuro con valentía.

Ella

Ella. Yamilia. La imagen de la mujer con fortaleza y carácter, la que toma las decisiones y obedece a la justa labor de ser ella misma. Es ella quien decide —posguerra y kirguís— y es ella quien se derrumba. Es un canto a la frialdad de la aceptación del código, a la cálida mirada de la huida. Piensa que solo son saludos al final de las cartas, que lee primero la madre y por último la esposa. Una esposa que prefiere la melódica voz de unas botas agujereadas y un indeciso lugar donde descansar el orgullo que llena la alforja.

Ella desde la mirada de Seit. Daniyar desde la mirada de ese pequeño que comprende qué es lo que trae la brisa de esa noche de agosto. Está vestido de letras cantadas con el corazón. Ella se derrumba, se levanta, y Seit la dibuja. Los dibuja a ambos; pero ella, ella es Yamilia.

Una bella historia de amor

Chinguiz Aitmátov nos ofrece una de las novelas breves que más pueden cautivar al público lector. No solo sorprende la historia, sino la narrativa dulce, musical, casi poética hace nuestros esos viajes transportando grano por las pedregosas sendas, y sentimos descansar nuestra mente tumbados en esos pastos mientras cuidamos nuestros caballos.

Yamilia es más que una historia de amor. Es una ventana abierta a conocer aquello que más deseamos y que más difícil se nos hace de conseguir: ser nosotros mismos. Ya queramos ser pintores, queramos escaparnos o, simplemente, seguir nuestra vida según nuestros principios. Imaginemos, por un momento, que todo esto está reflejado en un simple dibujo donde se muestra a dos personas, de espaldas, apoyadas la una contra la otra, mirando al horizonte estrellado mientras la brisa de una noche de agosto acaricia esa difícil felicidad. Breve, pero intensa; la más bella historia de amor.

Libro publicado por Automática editorial

Automática editorial Narrativa Narrativa breve


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